A partir del último aumento del 10% en los combustibles, desde la Defensoría del Pueblo, se denuncio que esa medida del Ministro de Energía, Aranguren, ha producido  una fuerte remarcación en bienes y productos, siendo mayor  en nuestra provincia, por el denominado, “valor flete”  que hace que el precio de la bolsa de harina de 50kg se esté vendiendo en nuestro mercado a casi $330 según el distribuidor, y que el kilogramo de pan llegue a $30.

Por otro lado, desde el Organismo de la Constitución se describió que los consumidores de combustibles se muestran «desesperados por los fuertes aumentos» de precios en el sector.

A su turno los empresarios resaltan que el último ajuste en los valores de las naftas (10 %) deja a las estaciones independientes en una «situación gravísima», por lo que ese sector tendrá que despedir empleados inexorablemente y analizan que la economía de la Argentina ha entrado en «una espiral inflacionaria inédita» en vistas de que las subas autorizadas por el Ministerio de Energía son inéditas en la historia del país.

Al dar su opinión sobre el plan energético oficial, los estacioneros explican que al aumentarse el servicio de energía eléctrica entre 400 y 800 por ciento, los combustibles no se pueden quedar atrás.

El precio de la nafta súper está por encima de toda la región y por lejos. Estamos en 1,20 dólares cuando en los países vecinos cuesta 95 centavos o 1 dólar. Evidentemente, aquí hay un programa de Gobierno que está fracasando, señalaron los empresarios. La gente está desesperada, nosotros lo vemos en los surtidores. Sobre todo en la escasez de nafta súper, que es el combustible del Pueblo, ya que todos los motos vehículos y los vehículos demandan este carburante, el cual es escaso y si no se ven obligados a cargar otras naftas mucho más caras, lo que repercute negativamente en el bolsillo de los empleados públicos y privados, sobre todo si se tiene en cuenta que lamentablemente  este no será el último aumento, hasta que alguien diga basta y replanteemos todo esto, pues no existe salario que llegue a fin de mes.

Por otro lado las ganancias de los estacioneros, es menor ya que ese sector no cuenta con subsidios estatales como si lo tienen las grandes empresas productoras y comercializadoras de combustibles líquidos de las cuales el Ministro de Energía es accionista y hasta hace poco tiempo CEO de Shell en Argentina, lo que seguramente le impide tomar decisiones libremente a favor de los consumidores.