El Defensor del Pueblo de la Provincia de Formosa advirtió que, si bien la inflación publicada por el INDEC en mayo de este año fue del 2,1% acumulando un 33,2% en un año, “esta presunta estabilización no llega al bolsillo de los consumidores”. Señaló que, la discusión económica ya no pasa solamente por cuanto suben los precios, sino porque están subiendo menos. Es aquí donde aparecen datos que explican gran parte de las contradicciones de la economía argentina, “el consumo sigue siendo muy débil”.
El último relevamiento de CAME determinó que las ventas minoristas PYME cayeron 1,2 interanual durante mayo, el sector acumula una retracción del 3,1% en los primeros cinco meses del año y completa 13 meses consecutivos de caídas interanuales. Los propios comerciantes en Formosa describen un escenario sostenido por promociones, cuotas, descuentos especiales y liquidaciones permanentes para movilizar mercaderas. “Es decir, la mayoría de los negocios, tienen cada vez menos margen para trasladar aumentos, porque los consumidores dejan de convalidar precios”. Este fenómeno, explica la desaceleración de la inflación. A diferencia de otras épocas de períodos de estabilización, impulsados por un aumento de la oferta o por mejoras de productividad, en la actualidad “opera un factor que nos es virtuoso, este es la debilidad de la demanda”. Cuando las familias restringen consumos, priorizan gastos esenciales, la capacidad de remarcar precios encuentra rápidamente un límite. Por ello, la inflación baja y algunos pocos sectores de la economía muestran algún crecimiento, la mayoría de la población no siente alivio de ninguna naturaleza. El desafío hoy, pasa por lograr que la estabilización llegue al bolsillo y sea percibida como una mejora concreta por todos los consumidores. El Gobierno Nacional, presume del éxito macroeconómico y aquí surge el interrogante de “cuantos argentinos sienten que ese éxito los beneficia o les pertenece”.
