-Gialluca denunció que, mientras la política económica del Gobierno Nacional se encuentra atrapada en debates monetarios superficiales, liberar mercados o ajustar variables fiscales, es incapaz de comprender, “que las clases medias urbanas, que vivieron bajo la ilusión de estabilidad material permanente, descubren algo que los sectores populares, conocen desde hace años, el problema de los costos extraordinarios aplicados desde el Estado Nacional, a la electricidad, gas y combustibles, han llegado sobre consumidores, sobreendeudados, empobrecidos y cada vez más vulnerables”-

En Argentina, aproximadamente el 40% de los hogares urbanos carece de acceso a la red de gas natural, con lo cual, para cocinar y calefaccionarse, estas familias recurren al gas envasado (garrafas), electricidad y en sectores de mayor vulnerabilidad, a la leña o carbón, como sustitutos centrales que se concentran en zonas rurales y en los cordones periféricos de los grandes conglomerados urbanos. El uso de leña y otros materiales se incrementa de manera drástica durante los meses de invierno para calefacción, especialmente en regiones del centro y norte del país donde la red de gas no llega y la leña es una alternativa más accesible frente al costo del gas envasado. En este sentido, desde la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Formosa, se señalaron algunas recomendaciones para un uso adecuado y responsable de calefactores eléctricos en invierno. Durante la temporada invernal en la región nordeste que, si bien es corta, puede ocurrir que se atraviesen jornadas de intenso frío como las que se están viviendo. Debido a la falta de tendido de gas natural, la mayoría de los hogares utilizan calefactores eléctricos para poder sobrellevar las bajas temperaturas. El uso de la calefacción eléctrica conlleva una serie de riesgos de siniestros y accidentes si no se toman recaudos y se contemplan responsablemente los peligros que puede entrañar para la salud de los habitantes de una vivienda. Al ser un dispositivo que utiliza electricidad para generar calor porque convierte la energía eléctrica en térmica, se deben tomar una serie de recaudos y cuidados dirigidos hacia el estado de la instalación eléctrica, la cual debe ser segura, siendo una instalación de estas características aquella que se encuadra en la Reglamentación para la Ejecución de Instalaciones Eléctricas en Inmuebles. Desde el punto de vista de la seguridad eléctrica, el funcionamiento de un calefactor eléctrico no debe producir sobrecarga y tampoco ser la causa de un posible riesgo de electrocución. Para evitar estos dos efectos, la instalación eléctrica debe ser segura. Se recomienda también controlar el estado de la ficha de conexión del calefactor y la presencia de falsos contactos eléctricos entre la ficha y él toma corriente. Esto último podría provocar elevadas temperaturas en los puntos de contacto.

Este mismo concepto se aplica a las zapatillas eléctricas o alargues-prolongadores. La posible falla se evita, con la selección adecuada de conductores y protecciones (termomagnéticas o fusibles). Los conductores y sus protecciones, deben estar en correspondencia con la potencia eléctrica del consumo o electrodoméstico que alimentan. Las sobrecargas eléctricas pueden ocurrir por conectar demasiados aparatos eléctricos a la vez. Desde el Organismo de la Constitución, se pidió a los vecinos que mantengan ventiladas sus casas antes y durante el encendido de sus estufas, calefactores, braseros u otros artefactos que utilicen para calefaccionarse, ya que, de esta manera, se evita la acumulación de monóxido de carbono que puede producir asfixia si es que no hay entrada de oxígeno en el ambiente. Se remarcó que, muchas viviendas presentan en nuestra ciudad capital e interior provincial, conexiones precarias o instalaciones fuera de norma, lo cual, representan un peligro más grave, especialmente durante el invierno, cuando aumenta el uso de estufas y calefactores. Además, se explicó que los braseros deben encenderse siempre en el exterior y recién ingresarse a la vivienda cuando el carbón este completamente blanco, para evitar la acumulación de monóxido de carbono, gas altamente tóxico que puede provocar intoxicaciones graves e incluso la muerte. Se alertó también, sobre las señales de peligro que no deben ignorarse en una vivienda, como llaves térmicas que se disparan constantemente, enchufes calientes, olor a plástico quemado, luces que parpadean o pequeñas descargas eléctricas. En cuanto a posibles pérdidas de gas, se sugirió que lo primero es cerrar la llave de paso de la garrafa, abrir puertas, ventanas y evitar cualquier chispa o fuente de calor, con estas prevenciones más controles periódicos y atención a las señales de riesgos dentro del hogar, se pueden reducir y evitar siniestros en los hogares.